Vivimos en un mundo dónde la inmediatez casi se ha vuelto una forma de vida. La reacción rápida y la respuesta fácil se ha vuelto una manera de atender las demandas sociales. Muchos temas son resueltos vía encuestas que favorecen las opiniones mayoritarias, pero no necesariamente abordan las causas de fondo de los problemas, por el contrario, a veces lo profundizan.

Es frecuente encontrar opiniones polares o extremas, que sobre simplifican los dilemas más profundos en los temas que se discuten. El punto de fondo es que, si logramos abordar conversaciones en el equipo que integren las distintas perspectivas y salgan de las visiones simplistas o extremas, estaremos entrenando un músculo clave para desarrollar una mentalidad ágil, necesaria en las organizaciones y hoy más que nunca indispensable en la sociedad.

Por ejemplo, se podría fácilmente atribuir problemáticas en el servicio al cliente a la falta de interés de la empresa pues “lo que les importa es enriquecerse”. Sin ver que hay otras cosas que conciliar en paralelo: la satisfacción del cliente, las restricciones de eficiencia, de rentabilidad, todos los requisitos legales y contractuales. La complejidad es parte del desafío.

Avanzar en una solución ágil, en las organizaciones y en la sociedad, implica dar un paso más allá de las buenas voluntades, salir de las visiones simplistas. Un líder que aborde este problema ayudará a que la gente piense no solo en las causas más populares, sino que aprenda a pensar de forma que busque entender e integrar los temas diversos en juego. Esto ayuda a crear mentalidades ágiles y al trabajo coordinado en la organización entre roles.

Finalmente, las empresas influyen y moldean la sociedad y abordar este desafío es hacer una mejor contribución para hoy y para el futuro.

 

Scotto, C.S. (19 de Agosto de 2019). Diario La Segunda, Chile.

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